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Festival de danza.

Después de meses con la rutina de martes y jueves a una hora concreta estar en el lugar escogido, ¡por fin llegan las vacaciones!. Tanto para mi, como para I. era ya una necesidad poder ir a nuestro aire todos los días. Así que llegar a la celebración del festival a sido una doble alegría, primero porque es la primera vez que nuestra hija participa en evento así, y segundo porque suponía la gran liberación de las obligaciones. ¡Bienvenidas vacaciones estivales!.
Ver a nuestra pequeña I. subida en el escenario del Teatro Can Ventosa, con esa cara de satisfacción y de confianza en si misma, a sido la mejor de las recompensas. Las últimas semanas de clase, ni ella ni yo teníamos las suficientes energías para  acudir a las clases, pero yo le explicaba que si no iba a las clases no podría participar en el festival y entonces cambiaba su cara y su estado de ánimo y decía "Vamos mamá".
Las abuelas y sus titas tampoco se quisieron perder el evento, son sus mayores admiradoras (después de sus padres babosos, claro). Así que cuando las cortinas del gran escenario se abrieron, ¡allí estaba ella con una sonrisa enorme saludándonos a todos muy orgullosa!. Qué niña más maravillosa tenemos.

Aquí van algunas de las fotos, pondría cientos, pero entiendo que sería excesivo :)

Entre bastidores, que contenta estaba ella de poder estar ahí, como una bailarina de verdad.




Sobre el escenario. Su primera actuación.












Es increible lo orgullosos que podemos llegar a sentirnos los padres de nuestros hijos. Por mucho que las personas traten de contarte que tener hijos es LA MAYOR DE LAS ALEGRÍAS de la vida, sólo los que somos padres podemos llegar a comprenderlo.

 
Mami.                                                                                                                                                              


                                                                                                                                                       

Cómo hacer una falda de bailarina sin coser.

Una forma sencilla y rápida de cumplir el deseo de una princesa  en una de esas tardes en que nada te apetece es proponerle fabricar una falda nueva de bailarina.
En casa teníamos un trozo de tul blanco reciclado de algún antiguo disfraz al que aun no habíamos encontrado utilidad. Así que decidí aprovecharlo para entretenerla en una horrible tarde de lluvia.


Primero recorté un trozo a modo de cinturón  que diese el largo para atárselo a la cintura con un lazo.
Después recorté el resto de la tela en trozos con el doble del largo que deseaba para la falda.


Con los trozos ya recortados, los doblé por la mitad.
Para hacer un nudo sobre la cintura de la falda primero los metí por el interior.


             Después metí los picos por el interior de la lazada.



Y ya sólo queda estirar y colocarlo.



¡Fácil, sencillo y muy rápido!
                           
Mami.                                                        
Mami.

"EL CASCANUECES"





Delicado, sutil, mágico.
Así nos ha parecido a papi y a mi nuestro primer Ballet. Por primera vez en nuestras vidas hemos acudido a un evento similar, y todo gracias a nuestra hija. Adora el ballet y a pesar de su corta edad se embelesa mirando entera el DVD de "El lago de los cisnes, del Ballet de Moscu".

Hace ya unos meses, al verla tan interesada por la danza decidí  que probara una clase. Fue encantada. Pero la simpática profesora no me permitió pasar con ella al aula y eso ya no nos gustó demasiado. Aún así, nuestra peque entró y cuando comenzaron con los pasos de calentamiento se emocionó más que ninguna de las pequeñas bailarinas. Estaba encantada y disfrutando muchísimo, hasta que la responsable del grupo decidió que era el momento de cerrar la puerta del aula para que los papis no distrajésemos a las niñas. Cuando eso sucedió, nuestra hija dijo que quería salir, y la profesora le ofreció un caramelo a cambio de quedarse en la clase. Ella se quedó, pero terminó llorando y la profesora me la sacó de la manita diciéndome "es demasiado pequeña, prueba el año que viene".
Fue un error por mi parte, evidentemente no estaba preparada para sentirse segura en un lugar extraño sin nadie conocido. Aún no existe en nuestra isla un lugar donde los niños pequeños puedan disfrutar del ballet a su ritmo y acompañados por sus padres, o al menos yo no lo he encontrado. Así que por ahora seguimos disfrutando de la danza alegremente en casa.

Estando de compras hace pocas semanas vimos el cartel de esta función. Le propusimos a la princesita acudir.... y Ella encantadísima. Llevaba desde el día en que decidimos asistir preguntando cuando sería. Se ha mirado las entradas mil veces esta semana y al final, llegó el GRAN DÍA.
Aunque confiamos mucho en ella, nos quedaba un pequeño rescoldo de duda ante la posibilidad de que el expectáculo le resultase demasiado largo.... Qué ignorantes somos a veces los padres. Nuestra Pequeña se sentó sobre mi regazo mirando con cara espectante el telón y preguntando impaciente cuando comenzaba. Dos horas más tarde, al acabar la función, seguía con la misma cara atónita fija en el escenario.
Disfrutó más que nosotros y nos brindó la oportunidad de contemplar un espectáculo sin igual, el del FANTÁSTICO ballet, y el de ver su cara absorta en cada movimiento de los bailarines.


Una vez más os repito
Delicado, sutil y mágico.
Estos bailarines hacían tan fácil lo imposible que es sin duda increible. Cada uno de sus movimientos era tan perfecto, lento y marcado que no podíamos apenas respirar.
Me recordaron al asombroso y seductor aleteo de las mariposas.
Sin duda, soberbio.


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